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Travaux de l’atelier d’écriture en espagnol par Nesrine Ouhab

par afouillard

Mi corazón te espera

Un día me anunciaron que padecía bradicardia. Usted no sabrá lo que es la bradicardia, ¿verdad ? Pues significa que el latido de mi corazón es más lento que el de ustedes .Ahora entiendo el porqué de mi naturaleza flemática y tranquila. Tal vez usted, que se enorgullece de su ritmo de vida tan trepidante, padece taquicardia. ¿Quién sabe ?
Pues un día acudí a la consulta del doctor Ulises Márquez García para tratar de solucionar el problema. Parecía que Ulises había vivido muchas cosas en su vida y trabajado mucho también. Usted sabe, yo soy tranquila, o bien perezosa, dirán algunos. Unas ojeras rojizas rodeaban sus ojitos azules con los que me miraba como si ya estuviera auscultándome.
- Señora, siéntese, me dijo. ¿Cuál es el motivo de su visita ?
- Pues, parece que mi corazón late con cierta lentitud.
- Ya lo sabía.
“¿Y este para quién se cree ?” pensé para mis adentros, sacada de quicio por este exceso de autoestima. Lo que sucedió sin embargo me hizo cambiar de opinión : todo en el trato que me reservó y en sus ademanes manifestaba un dominio descomunal de su profesión. Me dejó boca abierta en particular cuando empezó a auscultarme. Con los ojos cerrados y la cabeza inclinada hacía abajo, escuchaba latir mi corazón como si se tratara de una melodía o de una voz del más allá. Pero ,de repente, se estremeció. Todo indicaba que estaba trastornado. Me atrevía a hacerle la pregunta :
- Doctor, ¿todo bien ?
Tomó un buen respiro y murmuró unas palabras dificiles de oir :
- Bueno es que el latido de su corazón se parece mucho al latido del corazón de mi mujer que ha desaparecido….
- ¡Oh ! Lo siento….
- Es una larga historia pero se la voy a contar para saciar su gran curiosidad….
Parecía que, al doctor, le gustaban mucho las luces porque había muchas luces en su oficina. Su escritorio se parecía mucho al escritorio de un adolescente desordenado porque tenía muchos papeles y sobre todo esos papeles, había una carta que alguien había escrito para él. Esa carta me daba mucha curiosidad e hice todo para hacerla caer con disimulo. Finalmente, la carta cayó al suelo y el doctor me dejó leerla. Se había dado cuenta de que me moriría por leerla. La carta era de lo más breve : Mi corazón te espera, es lo único que queda de mi estoy dentro de otra. Búscame”. Él debía saber qué podía significar esa carta y sobre todo el « búscame ». ¿Qué debía buscar y donde podía encontrar a la persona que tenía ese corazón ?. Había una cosa que su mujer no le dijo antes de morir y tenía que descubrirlo…
 
Después tomó de nuevo la palabra para, por fin, contarme la misteriosa historia que tenía tantos deseos de conocer :
“ En el mes de noviembre del 2012, hacía solamente una semana que mi mujer había desaparecido y los días parecían que todos eran los mismos y ,yo, parecía que estaba muerto también. Era muy grave porque no podía hacer algo sin pensar en ella, pero lo peor era que para ir a mi trabajo debía pasar cerca del hospital donde mi mujer había muerto.Nunca podía ver ese hospital sin echarme a llorar.
Pero un día, al caminar, hice un descubrimiento asombroso… Iba andando y ví a una chica que se parecía mucho a ella y quería saber más cosas de esa chica pero era muy tímida y las únicas respuestas que me daban eran sí o no y nada más. Le pregunté si ella conocía ese hospital y me dijo que sí y también que debía cruzar por ese hospital para ir a su escuela. Luego le pregunté si había entrado a ese hospital alguna vez y, otra vez, me dijo que sí. Le dijo si era para ver a alguien de su familia y respondió que no. Le dije que quería una respuesta y que no podía seguir así respondiendo que sí o que no y que quería, a partir de ahora, frases de al menos dos palabras. Ella me contestó que no podía contar su vida así como así a una persona que no conocía y que nunca había visto y que prefería irse y regresar a su casa. Se fue corriendo. En ese momento, y solamente en ese momento, me dí cuenta de que la chica tenía razón y de que no podía contar su vida de esa manera. En aquel momento estaba fatal.
Decidí entonces que encontraría lo que estaba buscando de otra manera. Como usted sabe yo soy cardiólogo y sé mucho sobre este órgano tan necesario para nuestras vidas. No sé si usted se habrá dado cuenta pero cada corazón tiene una forma bien peculiar de latir. Y eso influye sobre nuestra forma de ser, está claro. El paciente con quien se cruzó en el pasillo dedica todo su tiempo libre a bailar valse… y, hágame caso, su corazón late con el ritmo 1, 2, 3, 1, 2, 3, 1, 2,3… ; y usted…en fin. De ahí que se me dio por pensar que mi mujer me había lanzado un desafío como siempre lo había hecho los 45 años que estuvimos casados : mi amor ¿lograrás encontrar mi corazón en esta ciudad tan grande donde más un millón de corazones laten al unísono ? Era una mujer extravagante y le gustaba la fantasía…No me extrañaría que esta carta tan extraña fuera el resultado de una enésima travesura suya.
El problema es que no soy menos juguetón que ella, pues le hice caso y empecé a rastrear su corazón por toda la ciudad. Con el estetoscopio en mano, comencé por escuchar atentamente los latidos de los corazones de mis pacientes. Luego, he escuchado los corazones de mis colegas de trabajo y del personal así como el de todos los pacientes internos y que venían en consulta con el pretexto de que hacia investigaciones para un artículo sobre el latido del corazón humano. La siguiente etapa fue trabajar a los servicios que colaboran con el hospital, como los bomberos, con el objetivo de encontrar lo que buscaba. Lo logré. La persona que tenía el mismo latido de mi mujer era la hermana de la chica que había llamado mi atención la otra vez en la calle. Lo supe porque lo único que me dijo la chica fue su nombre y lo recordé cuando leí el electrocardiograma de quien resultó ser su hermana gemela. Su foto en el expedientelo confirmó. Lo que descubrí me dio la satisfacción de lograr mi cometido pero […] Al momento que paraba de buscar, he encontrado a alguien que tiene el corazón igual de grande que el de mi mujer y que era capaz de escucharme con la misma paciencia que ella. Esa persona es usted. La quisiera invitar a tomar un café ahorita. Tenemos todavía muchas cosas que decirnos. Tengo una corazonada...

Nesrine Ouhab


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